Antes de que empieces a fantasear con la libertad o a temer la soledad, hablemos de realidades procesales. En España, el divorcio no es ese trámite de cinco minutos que vemos en las películas americanas. Incluso en el mejor de los casos —ese unicornio llamado “divorcio de mutuo acuerdo”— estamos hablando de un proceso que puede durar entre 3 y 6 meses. Si la cosa se pone contenciosa (y créeme, es sorprendente cómo personas que juraron amarse eternamente pueden convertirse en estrategas militares cuando hay bienes de por medio), prepárate para un mínimo de 12 meses. He visto divorcios que han durado más que algunos matrimonios, y no estoy exagerando. El proceso, simplificado para que no salgas corriendo, sería:
Y todo esto asumiendo que no hay hijos, porque si los hay, añade varias capas de complejidad, tiempo y, sí, dinero.
NAVEGACION
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