Las sensaciones: la montaña rusa emocional de la indecisión

“Un día estoy convencido de que debo divorciarme, al siguiente me despierto pensando en cómo salvar mi matrimonio”, me confesó un cliente en nuestra primera reunión. “¿Es normal sentirse tan… inestable?”

No solo es normal, es prácticamente universal. La fase de indecisión viene acompañada de un cóctel emocional particularmente intenso:

Mi consejo más importante: no tomes decisiones irreversibles en los picos emocionales. Ni cuando estés en el fondo del pozo tras una discusión horrible, ni cuando estés en la cima de la montaña después de un fin de semana reconciliador. Las grandes decisiones requieren una cierta estabilidad emocional que, irónicamente, es difícil de conseguir precisamente cuando más la necesitas.

Una estrategia que recomiendo a mis clientes es llevar un “diario de decisión”: registra diariamente cómo te sientes respecto a tu matrimonio, puntuando del 1 al 10 tu deseo de continuar o terminar la relación. Con el tiempo, los patrones que emerjan serán más reveladores que cualquier momento individual de claridad o confusión.

NAVEGACION

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