ENERGIA
La energía, contemplada desde el Derecho administrativo, comprende la ordenación pública de las actividades destinadas a producir, transportar, distribuir, suministrar y comercializar recursos energéticos. Se trata de un sector sometido a una regulación especialmente intensa por su carácter estratégico, su incidencia económica y ambiental y la necesidad de garantizar la continuidad y seguridad del suministro.
La normativa regula la planificación energética, autorizaciones, redes e infraestructuras, acceso y conexión, funcionamiento de los mercados, tarifas y peajes, obligaciones de servicio, eficiencia y ahorro energético, energías renovables, inspección y supervisión, además de las competencias de los distintos organismos y Administraciones implicados.
En este apartado se reúnen las principales normas históricas y vigentes de carácter administrativo en materia de energía, especialmente las relativas a su ordenación, intervención, control y supervisión públicos, sin perjuicio de las disposiciones específicamente ambientales, industriales, fiscales o de mercado clasificadas en sus correspondientes apartados.
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